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La innovación colaborativa: Una estrategia de participación y posicionamiento en los mercados

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La innovación analizada desde el desarrollo acelerado y globalizado de las TICs, está generando fuerzas contradictorias en los mercados. Por un lado se disminuyen imperfecciones de los mercados asociadas a la disponibilidad de información completa y perfecta para los agentes económicos, como también mejoran la disponibilidad y accesibilidad de productos o servicios; se fortalece el mercado con un ambiente transparente y de alta disponibilidad para las transacciones comerciales.

Pero desde otra perspectiva aquellas economías de países y regiones que no se adapten al ritmo de desarrollo tecnológico pueden caer en la desindustrialización, el empobrecimiento y la ampliación de brechas entre los países líderes en innovación y los que son seguidores del desarrollo de innovaciones foráneas.

El análisis de esta problemática a nivel de las economías en los países puede dirigirse hacia el comportamiento y desempeño de las empresas en nuestra región. Cada compañía local independientemente del sector al que pertenezca debe enfrentar su propia reto de asumir la innovación como una herramienta para crecer, sostenerse o incluso sobrevivir. En cualquiera de estos escenarios una empresa que no aprende a utilizar el desarrollo tecnológico como herramienta para la innovación se sitúa en una posición riesgosa respecto a los resultados de participación y posicionamiento en el mercado.
Buscar una solución a la necesidad de innovar oportuna y eficientemente es el camino que toda empresa debería seguir. Pero dado que este camino es incierto y costoso, hay que trazar rutas que hagan diversificar y minimizar los riesgos de la inversión en innovación. Una forma de hacerlo es a través de la colaboración.

La historia de la construcción y uso del conocimiento ha demostrado que este último surge, cuando diferentes personas aportan sus ideas y demostraciones de aplicabilidad a la realidad. Estas interacciones planeadas o no, terminan siendo una forma de cooperación o colaboración para que podamos usar el conocimiento. La innovación ha surgido cuando el conocimiento se ha aplicado para transformar nuestra realidad y por ende la dinámica de construcción del conocimiento debería ser la que se use para implementar innovaciones en las empresas.

Si partimos de esta deducción, la gran pregunta a responder es cómo podría utilizarse la colaboración para que las empresas del ecosistema digital hagan innovación. Una posible respuesta es la co-creación. Bajo este concepto, se plantea que debemos invitar a los interesados en las soluciones que proveemos, los clientes, para que bajo un modelo de negociación gana-gana ellos nos aporten su conocimiento acerca de qué necesitan, o en otras palabras sus expectativas de solución a sus problemas. Esta información que desde el sentido común se podría recopilar a través de la investigación de mercados, deja de ser el recurso que el cliente entrega sin esperar un valor significativo a cambio, para realmente exigir una solución que le beneficie.
Este modelo de intercambio de información es lo que inteligentemente han desarrollado los modelos de negocio de Google y Facebook; primero entregaron un valor significativo a los clientes y estos respondieron con su información.

Nuestro planteamiento es que para lograr procesos de co-creación es necesario pensar en el valor que se pueden aportar a los clientes, aun cuando no se tenga total certeza del resultado final que se obtendrá. De antemano, la empresa debe ser consciente de que en el peor escenario podrá identificar “Qué no debe de hacer” y en el extremo opuesto “diseñará un producto o servicio con una probabilidad muy alta de éxito”; obteniendo un producto que se ajusta a las necesidades de clientes y usuarios. Esta es la base para que haya una mayor probabilidad de mejores resultados comerciales en cuanto a participación de mercado, sin desconocer la importancia de otras estrategias administrativas y operativas que toda empresa debe ejecutar.

Adicionalmente, el haber ejecutado un proceso incluyente de cara a sus clientes revela una preocupación genuina en entregar valor, lo cual permite crear relaciones duraderas de confianza, que promueven un posicionamiento positivo respecto a valores como la transparencia, la empatía, y la responsabilidad social. Incluso es posible que en los procesos de co-creación encontremos nuevas alternativas de posicionamiento respecto a la calidad esperada por nuestros clientes.

Retomando el punto inicial, el resultado del posicionamiento y participación de nuestro país y regiones depende, entre otros factores del entorno, de estrategias que adoptemos para afrontar los retos de innovación en las empresas, en articulación con otros actores sectoriales. En particular hoy se ha hablado del uso de la co-creación como una forma de disminuir el riesgo de pérdida de los procesos de innovación y a su vez de posibles externalidades positivas respecto la participación de mercado y el posicionamiento, teniendo en cuenta que los procesos de co-creación también requieren de una negociación gana-gana entre cliente-proveedor.

John Jairo Cortés Murillo
Economista, Master en Mercadeo

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